Mauricio Epsztejn
Año a año, de abril a julio, entre nosotros fluye generosa la palabra Patria. Así, con mayúscula o enfatizada a viva voz, pero siempre destacada. Suena particularmente firme al conmemorarse las efemérides, tanto si la pronuncian reconocidas figuras públicas, como si sale de bocas menos estelares a lo largo y ancho del territorio nacional, sea durante los actos centrales del Estado o en el de la sociedad de fomento de un asentamiento en La Matanza cuyo edificio apenas se sostiene; sea el organizado por un sindicato obrero o por su contraparte patronal. Siempre está presente.Esos días se embanderan ciudades y pueblos, la gente luce la escarapela delante del corazón y saca pecho apenas suenan los primeros acordes del Himno, que canta o guarda respetuoso silencio.