miércoles, 30 de septiembre de 2015

Jugando sin ver el tablero

Por el profesor José Pecora—
El ajedrez a ciegas es una de las formas más espectaculares de jugar al ajedrez, y una de las que más asombro causa entre los neófitos. Como su nombre lo indica, consiste en jugar sin mirar el tablero, con lo que cada jugador ha de retener la posición en su mente. Las jugadas se comunican de palabra, mediante algún sistema de notación, como por ejemplo la notación algebraica.
De esta manera, también vienen escritas las partidas en los libros, lo que permite reproducirlas y estudiarlas. Debido a esto, el ajedrez ha podido perdurar durante varios siglos, permitiendo a los lectores, admirar las grandes producciones realizadas por maestros de todos los tiempos. 
Salvo los simples aficionados, todos los ajedrecistas conocen los sistemas de notación de partidas y el sistema algebraico desde 1995 es el que debe usarse obligatoriamente en todas las competencias oficiales, ya que así lo fija el reglamento internacional.
Para los que no lo conocen, va continuación una breve explicación.
El mismo consiste en asignarle a cada casilla del tablero una letra y un número, mediante coordenadas (letras en el sentido horizontal, desde la a hasta la h y números en el sentido vertical, desde 1 hasta 8) 
  
El tablero de ajedrez según el sistema algebraico
Cada movimiento de las piezas se describe con la letra inicial de la pieza que se mueve (omitiéndose los peones, que no tienen inicial), seguido de la identificación de la casilla destino. Un movimiento de captura se representa con la letra x inmediatamente antes de la casilla de destino; la captura por parte de un peón incluye, antes del carácter x, la letra de la columna de la casilla de origen.
El enroque corto (o del lado del rey) es indicado con O-O, y el largo (o del lado de la dama) por O-O-O. El jaque se lo simboliza con el signo + y el jaque mate con ++
Un ejemplo de notación de una partida corta sería el siguiente:

Blancas               Negras
1.e4                      e5
2.Cf3                     d6
3.Ac4                    a6
 4.Cc3                  Ag4
     5.Cxe5                 Axd1                 
6.Axf7+               Re7
                                                                 7.Cd5, ++
De ésta forma, se pueden reproducir  todas las partidas de ajedrez, independientemente del modo en que se hayan jugado.
Retomando entonces el tema que nos ocupa, de jugar ajedrez sin ver el tablero, ya desde muy antiguo, se produjo su práctica. El primer caso registrado del juego "a ciegas", según un manuscrito del Museo Británico, ocurrió desde muy antiguo, allá por el año 970, cuando un viajero griego llamado Joseph Techelebi, sorprendía a los ajedrecistas con una increíble habilidad para jugar, y triunfar, sin ver el tablero. Techelebi, según cuentan, estuvo en Italia, Persia y en varias regiones del Este, extendiéndose su reputación por varios países.
Como espectáculo impresiona mucho el ver a un maestro jugar y ganar la partida sin mirar, mientras que su rival si lo hace.
El aficionado observa atónito como el maestro retiene la posición en su mente como si pudiese ver las piezas, cada jugada parece realizada a través de la magia y resulta difícil comprender como un ser humano puede lograr recordar y calcular tantas variantes a la vez.  
La notoriedad del ajedrez a la ciega se extendió como un reguero de pólvora gracias al jugador francés Francisco Andre Danican Philidor.
Philidor
Sus exhibiciones en el café de La Regence en París, eran seguidas por auténticas multitudes y fue requerido en distintos países para realizar simultáneas, ya que llegó a jugar tres partidas con esa modalidad al mismo tiempo. Pero las hazañas de Philidor quedaron en el olvido con la aparición de otro genio: Paul Morphy. El estadounidense jugó 6 partidas a la vez en 1858 (New Orleans) hazaña superada al poco tiempo por Louis Paulsen, que jugó 8. Morphy batiría esa marca acto seguido con 10 partidas. Éste fue el comienzo de una gran rivalidad entre los maestros, buscando el record de más partidas disputadas a la vez. 
Paul Morphy dando una exhibición de ajedrez a ciegas
En el año 1924 se decidió homologar estas marcas debido a los intentos de fraude de algunos jugadores. La primera marca homologada correspondió a unas simultáneas de Alexander Alekhine, con 26 partidas en Nueva York. Posteriormente como George Koltanowski jugó 30 partidas, Alekhine volvió a batir el récord mundial al disputar 32 partidas en la feria mundial de Chicago en 1933.
Alekhine jugando a ciegas en la Feria mundial de Chicago en 1933
Todos estos records deben valorarse en su justa medida, un punto importante a tener en cuenta es la calidad de los rivales a los que se enfrentan los maestros, a veces el número de contrincantes es alto, pero si son simples aficionados la dificultad disminuye. Por eso, una de las actuaciones más meritorias correspondió al estadounidense Harry Nelson Pillsbury, que era quien añadía más dificultades a sus exhibiciones. Por ejemplo, en el año 1902 (durante el Torneo de Hannover), Pillsbury se enfrentó a 21 rivales (todos participantes del torneo) durante 12 horas, con un resultado de tres partidas ganadas, once tablas y siete perdidas. Éste puede ser considerado el mayor esfuerzo que se ha realizado en la historia del ajedrez a la ciegas, sobre todo teniendo en cuenta que también jugó manos de whist y que repitió una lista de palabras "complicadas" que le habían sido comunicadas horas antes.
Harry Nelson Pillsbury genio del ajedrez norteamericano, fallecido prematuramente en 1906 de sífilis a los 38 años
Como al estallar la segunda guerra mundial en 1939 se estaba disputando la olimpíada de ajedrez en la ciudad de Buenos Aires, hecho que ya hemos mencionado en notas anteriores, muchos maestros importantes, decidieron quedarse a vivir en nuestra ciudad y eso para el ajedrez argentino fue muy bueno. Pero también fue muy bueno para dichos maestros, ya que la circunstancia de estar jugando aquí les sirvió para salvarles la vida.
Tal es el caso de Miguel Najdorf, quien era el segundo tablero del equipo polaco, que debido a su condición de judío, hubiera corrido la misma suerte que su familia en el caso de estar en su Varsovia natal. Sus padres, su esposa, su hija de tres años y sus hermanos, al invadir los nazis Polonia, primero sufrieron en el gueto de Varsovia y luego fueron llevados al campo de exterminio de Auschwitz, situado a unos 43 kilómetros de Cracovia. 
Como don Miguel no sabía a ciencia cierta la suerte que había corrido su familia, decidió hacer algo impactante para que la noticia llegara a todas partes del mundo y de ese modo, si algún integrante de su familia estaba vivo, intentara comunicarse con él.
Por eso, el 9 de octubre de 1943, quiso batir el récord mundial de partidas simultáneas a ciegas, en la ciudad de Rosario, enfrentando a 40 rivales. Triunfó en 36 partidas, empató en tres y perdió sólo una, luego de 17 horas y 35 minutos de juego.
Najdorf   batiendo el récord mundial jugando a ciegas en Rosario en 1943  
La noticia apareció en periódicos y revistas de todo el mundo. Esta es la nota publicada en la revista Chess Life en 1943

Como por cuestiones técnicas este récord mundial no fue homologado, Najdorf repitió su hazaña en 1947 en Brasil, ante 45 rivales, venciendo en treinta y nueve encuentros, empatando en cuatro y perdiendo en dos.  
Sin embargo, a pesar de semejante esfuerzo, nunca recibió ninguna buena noticia sobre su familia, ya que ello no era posible y años después al viajar a Polonia, se enteró de la triste verdad.
Otra especie de milagro, difícil de comprender fue el conseguido por Jacques Mieses en el año 1943, en Londres. A la edad de 78 años jugó 5 partidas simultáneas a la ciegas (+2 =3). No parece muy  habitual que un cerebro a esa edad pudiera rendir a un nivel tan espléndido.
Jacques Mieses
En 1962, en ocasión de disputarse en La Habana el torneo Memorial Capablanca, creado a instancias del Che Guevara, muy aficionado al ajedrez, Najdorf fue invitado a realizar una sesión de partidas simultáneas a ciegas contra todos los integrantes principales del gobierno.  
Según ha contado Najdorf, en el primer tablero estaba Fidel Castro, en el segundo su hermano Raúl y en el tercero Osvaldo Dorticós, que era el presidente en ese momento. Seguían unos cuantos ministros y en el octavo tablero estaba Ernesto Guevara. Después de una hora de juego, acordó tablas con Fidel Castro y casi simultáneamente le ofreció tablas al Che. Este las rehusó recordándole a Najdorf que cuando él era estudiante de medicina, en 1947 en Mar del Plata, Najdorf lo había derrotado muy fácil en unas simultáneas y deseaba revancha. Continuó la partida, Najdorf triunfó y Guevara lo felicitó cordialmente.
Che Guevara junto a Najdorf en La Habana
Transcurrieron 64 años hasta que fuera superada la marca de Miguel Najdorf fijada en 1947. El 6 de diciembre de 2011 el jugador alemán Marc Lang, jugó contra 46 rivales, durante 21 horas. En la actualidad el ajedrez a la ciega es poco practicado. En los últimos años se disputaba el Torneo Melody Amber en Mónaco. Dicho torneo constaba de dos competiciones: una de rápidas y otra de partidas a la ciega. Ésta era prácticamente la única oportunidad de ver a los mejores jugadores del mundo jugando a la ciega y se solían presenciar grandes espectáculos. Este torneo se disputó por 20 años y el último  se jugó en 2011.
En primer plano, Veselin Topalov jugando contra Judith Polgar a ciegas en el torneo Melody Amber. En el fondo puede verse a Magnus Carlsen, actual campeón mundial, disputando su partida.

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