domingo, 30 de agosto de 2015

En escasos dos meses se devela la incógnita

Mauricio Epsztejn—
Después de las PASO, las de Tucumán fueron las primeras que los radicales de Cambiemos pensaban sumar a su bolsa y los votos dijeron otra cosa, quedando como malos perdedores: derrotados, enojados y pagando las cuentas del escándalo. De todos modos, el griterío que armaron, sin sustento, prefigura el escenario en que transcurrirá la etapa hasta el 25 de octubre y más allá, con una escala chaqueña el 20 de setiembre. Será un período en que, todo indica, la estrategia opositora al kirchnerismo seguirá el libreto elaborado para este vecindario continental por usinas radicados bien al norte de nuestra geografía.

Se escucha hablar de “la gente”, pero…¿quién es “la gente”?

y…¿qué une a “la gente” con el dólar?

Mauricio Epsztejn—
“Hoy se dice utopía para no decir revolución. Se dice progresismo para no decir izquierda. Y sobre todo se dice la gente para no decir el pueblo. Utopía, progresismo y la gente son las versiones light de revolución, izquierda y pueblo”. En “Del ‘Pueblo’ a ‘La Gente’”(José Pablo Feinman/ Página12--18/11/2000). Versión completa en: http://www.pagina12.com.ar/2000/00-11/00-11-18/contrata.htm
El párrafo del acápite corresponde a un instante de “Cuestiones con Ernesto Che Guevara”, obra de teatro escrita por Feinman en 1997 y estrenada al año siguiente. El tema trata sobre un ficcionado diálogo, pocas horas antes de ser asesinado en 1967, entre el Che y un personaje de fin de siglo que, por supuesto, conocía cuestiones ignoradas por aquel.
Es bueno tener en cuenta las fechas para entender los contextos allí debatidos: 1967, dictadura en Argentina y en otros países del continente; 1997, declinante gobierno menemista; y noviembre de 2000, barranca abajo de De la Rúa y la Alianza. Años en que la globalización y el neoliberalismo consolidaron su dominio mundial y conquistaron la hegemonía ideológica, mientras la desorientación aún campeaba, y aún confunde, a ciertos sectores de la clase media e intelectuales que incluso habían adherido a causas populares y hoy siguen ansiosos la evolución del dólar ilegal.

El ajedrez y el dinero

Por el profesor José Pecora—
Para quitarle el dinero a la gente se ha probado de todo a lo largo de la historia de la humanidad y el ajedrez no ha podido quedar ajeno a esto. Desde que el ajedrez fue introducido por los árabes en Europa en la Edad Media, vivillos, tahúres y embaucadores trataron de utilizarlo junto con otros trucos, para tratar de sacarle el dinero a los incautos que quisieran hacer algún tipo de apuesta en su contra. Todavía en esa época, el ajedrez se practicaba con las reglas antiguas, dictadas por los árabes, es decir no existía la reina. Era un juego muy popular entre el clero, las clases altas y la nobleza, pero muy poco practicado por el pueblo en general.
Cuadro de Henri Brispot llamado “La partida de ajedrez” en la que se ve a miembros del clero en una habitación muy lujosa jugando y otros dos observando

Las trampas se basaban fundamentalmente en poner posiciones en las que un bando era aparentemente un fácil ganador, cuando eso no era lo que sucedía en la realidad y se le daba a elegir al ingenuo con qué color deseaba apostar y jugar. Para poder desplumarlo mejor, estos estafadores algunas veces le dejaban ganar alguna que otra vez para entusiasmarlo y tentarlo con una apuesta más importante.

La obligación de tener que mover

Por el profesor José Pecora—
No siempre en el ajedrez es bueno que a uno le toque jugar, ya que el tener que mover puede ser la causa de la derrota. Esto lo podemos apreciar mejor en los siguientes finales, que les propongo intenten resolver. 
Agosto 2015-Problema 1
Juegan las blancas y ganan
El ajedrez  ha atraido a personajes de todo tipo a lo largo de su historia, muchos de ellos famosos. El siguiente final fue compuesto en 1849 por el gran poeta y dramaturgo francés, Alfredo de Musset (1810-1857).

Despedida a un grande

Mario Méndez—
No fui amigo de Daniel Rabinovich, como no lo soy de ninguno de los integrantes de Les Luthiers. Claro, me hubiera encantado. Soy, sí, un devoto admirador, un seguidor, un fan. Por eso, la triste noticia de la muerte de Rabinovich la sentí como se siente la noticia de la muerte de un ser querido de manera muy especial, esos que nunca conoceremos más que desde lejos, pero que tenemos en el alma. Lo mismo me pasó con Cortázar, en el ‘84, cuando mi vieja me llamó por teléfono a la casa de una amiga para decirme “se murió ese escritor que te gusta”, o con Fellini, cuando de pronto me di cuenta que ya no esperaría nuevas genialidades, o con Spinetta, hace tan poco.
Hace tres años, en 2012, escribí para el blog Libro de arena esta cronología que no quiero tocar, esta suerte de línea de tiempo personal, entre Les Luthiers y yo. La vuelvo a compartir, ahora en unoytres, con un agregado, el del 21 de agosto, que no hubiera querido poner jamás.

Les Luthiers: una personalísima línea de tiempo


Daniel Rabinovich
1975: yo tengo diez años recién cumplidos cuando en  el verano, hace ya casi cuarenta años, mi viejo me llevó al Neptuno (¿o era el Rex?) a ver a Les Luthiers, en mi Mar del Plata natal. No me lo olvidé nunca: ese es uno de mis mejores recuerdos de la niñez.

1982: cuarto año del secundario, ya tengo dieciséis, ya pasó la locura militar en Malvinas y ya pasó, con más pena que gloria, el mundial de España. A mí me gusta una chica del curso, Adriana Villalón. Ella (que no lo sabía ni lo supo nunca), me prestó dos discos: uno de Gilberto Gil, otro de Les Luthiers, muy viejo. ¡Como no me animé a decirle nada!: si antes me gustaba, después de que me pasó el long-play de Les Luthiers me enamoré como loco.

Grupo de Teatro Comunitario El Épico de Floresta

Inauguración sala Taty Almeida

El Grupo de Teatro Comunitario El Épico de Floresta inauguró oficialmente el pasado sábado 25 de julio la sala bautizada con el nombre de Taty Almeida, en su sede porteña de avenida Gaona 4660, un más que merecido homenaje a la destacada referente de las Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, quién estuvo presente, acompañada por la Legisladora de la Ciudad y candidata a Diputada Nacional, Gabriela Alegre, junto a una concurrencia que superó las cien personas y  desbordó el salón.
Las palabras de, Orlando Santos – director de El Épico –, hicieron una breve recorrida por la historia del grupo y resaltaron la presencia de Taty Almeida que, a pesar de su delicado estado de salud, estuvo allí. Al hablar para agradecer, la voz de Taty colmó de magia y fuerza el lugar e interpretó el sentimiento y el esfuerzo de quienes hicieron posible la existencia de la sala, pues la misma no fue concebida sólo como un espacio cultural, sino también de memoria, dado que ese era uno de los sueños de los 30.000 desaparecidos: poder tener en cada barrio, localidad o rincón de la patria un ámbito semejante para que en él se puedan expresar artísticamente las personas que lo deseen, necesiten y busquen.
La materialización de la sala es una muestra más de cómo Floresta se va integrando con personalidad propia al creciente movimiento cultural de la ciudad de Buenos Aires que abarca otras expresiones artísticas tales como el cine, el teatro y la música.

La culminación del festejo llegó cuando la sala se oscureció y sólo quedaron encendidas las luces enfocadas hacia el escenario sobre el cual El Épico representó su obra teatral “El Moreira”.




El barrio de Flores

Osvaldo Riganti—
Basílica y Banco Nación
A comienzos del siglo XVII, Mateo Leal de Ayala, que venía de Perú, compró 500 varas en el entonces Pago de la Matanza. Décadas después Juan Diego de Flores era el que tenía mayor cantidad de tierras allí e invirtió gran parte de su fortuna en lo que luego formarían el barrio. Su heredero Ramón Francisco Flores y su amigo Antonio Millán establecieron un pueblo que comenzó a identificarse como “las tierras de Flores”. Con los años se denominaría “pueblo de Flores”. El nombre San José proviene del patrono elegido para velar por la primera capilla del lugar.
Era un  poblado de quintas. En esas quintas Juan Manuel de Rosa tenía un establecimiento de campo. Además visitaba la quinta de los Terrero, socio, compadre y a veces su apoderado judicial. La Quinta de los Terrero estaba ubicada en lo que hoy es Avenida Rivadavia 6440. Allí se hacían grandes fiestas y reuniones políticas.
El general Urquiza, después de Caseros, instaló en el barrio su casa quinta. Se ubicaba en la intersección de calle de la Federación (hoy avenida Rivadavia ) y Carabobo. Allí Urquiza promulgó la Constitución de 1853 y la mandó imprimir.

El fútbol y sus manejos. Los tiempos del almirante Lacoste

Osvaldo Riganti—
Almirante Alberto Lacoste
La segunda esposa del almirante Alberto Lacoste fue Angélica Aprile, prima de la mujer de Galtieri. Él a su vez era primo de la mujer de Videla. Era en realidad una vida signada desde temprano por sus vínculos con jerarcas militares. Ya en 1955 había participado con Massera en la llamada Revolución Libertadora. Su ascendente carrera lo llevó a saltar de la vicepresidencia (y virtual manejo) del Ente Autárquico Mundial 1978 a ocupar unos días la presidencia de la República durante el tropel de personajes que desfilaron en los tiempos de recambios entre jerarcas militares cuando el Proceso cayó en picada.
Ocupa un lugar preponderante en el “racconto” de manejos del fútbol argentino.
Cuando fue el golpe de 1976 la jerarquía castrense en medio del reparto del botín decidió que la vicepresidencia del Ente Autárquico Mundial 1978 correspondiera al Ejército y la vicepresidencia a la Marina. Así las cosas, el general Actis fue el presidente y él lo secundó. Pero al poco tiempo lo asesinaron. El crimen fue atribuido a los Montoneros. Sin embargo siempre las sospechas giraron en torno a un ajuste de cuentas en el poder. Es más, Eugenio Méndez sacó un libro con un sugestivo título: “Almirante Lacoste, ¿quién mató al general Actis?” Ahí atribuye a Lacoste la autoría intelectual del atentado. Lo cierto es que a Actis lo sucedió el general Merlo, amigo de Lacoste, en quien recayó el virtual manejo del Mundial.
El blog “Asteriscos” traza una pincelada de lo que fue el tristemente célebre EAM 78:”Gastos faraónicos. Internas con sangre entre los militares”.