lunes, 28 de agosto de 2017

El clásico platense y los mutantes sobrenombres de sus protagonistas



Osvaldo Riganti—
Pincharratas y Triperos
Estudiantes de La Plata y Gimnasia y Esgrima son protagonistas de uno de los clásicos con más “pimienta” en nuestro fútbol.
Estudiantes ha ganado más partidos y conquistado más títulos. Pero la pasión y la rivalidad se mantienen siempre. Los hinchas gimnasistas a menudo  encontrarán a mano un argumento para refutar a su tradicional oponente, activando la añeja rivalidad. Por ejemplo la que consideran irritante anulación de los descensos en los ‘60 cuando Estudiantes estaba condenado al mismo.
Los apodos de ambos tienen, como los de todos los cuadros de fútbol, orígenes puntuales, a los que no son ajenos en el inicio connotaciones despectivas que se suelen endilgar las parcialidades que han tenido fuertes encontronazos, con raíces en la vecindad y profundizados luego por episodios históricos.

Así a los de Gimnasia le dicen  “triperos” a raíz que en un tiempo proliferaban obreros del frigorífico platense que lo seguían. El hecho de que su presidente Venturino tuviera una empresa recolectora de residuos determinó el apodo de “basureros”.
Y la lista de sobrenombres sigue. El de “mens sana” fue el primero. Se originó  como exaltación  de los valores morales de la juventud y sociabilidad como de las prácticas deportivas que invocó el club desde el vamos “Mens sana incorpore sano”, era el slogan.
Dos grandes campañas, que si bien no fructificaron en el título final, hicieron que se populizara al club como el “Expreso” por su arrolladora marcha en 1933 y el “Lobo” por su sucesión de halagos en el siempre temible Bosque platense, aunado a la gran campaña de 1962.
Daba cuenta “El Gráfico” que la avanzada del equipo que entonces dirigía don Adolfo Pedernera  caló en hondos enfrentamientos entre los habitantes de la ciudad de las diagonales. La publicación aludía  que  hasta daban lugar a “noviazgos que se rompen”. Es que entonces los gimnasistas estaban envanecidos, mientras los estudiantiles venían de capa caída y hasta al seno de las familias llegaba la dureza de las discusiones.
Respecto a Estudiantes, que se le diga “los pincharratas” tiene más de una interpretación. Se dice que un  adicto que lo seguía a todos lados (Felipe Montedónica) trabajaba en un bar platense, donde eliminaba a las ratas pinchándolas. Por otro lado se da cuenta que había muchos hinchas ligados a la carrera de Medicina que para sus estudios e investigaciones solín aplicar inyecciones a las ratas y las diseccionaban. También se atribuye a que muchos de sus parciales eran barrenderos y levantaban las hojas utilizando pinches a los que luego recurrían para eliminar ratas.
Por los 60, que Gimnasia fuera el “Lobo” hizo que en las filas del oponente se buscara una figura antagónica y así nació el apelativo de “El León” para los albirrojos. El mismo se robusteció con la importante sucesión de halagos con que marcó notorias diferencias sobre su rival de siempre en el segundo lustro. Arrancó siendo el primer campeón Metropolitano y el primer subcampeón Nacional en una escalada que incluiría el tricampeonato de América y hasta el de Campeón del Mundo en 1968.
Algunas veces  los hinchas del “Lobo” pusieron especial énfasis en prácticas antideportivas atribuidas a de uno de los hombres más emblemáticos de Estudiantes como jugador y como técnico (actividad en la que fue Campeón y Subcampeón del Mundo con la Selección Nacional), el doctor Carlos Salvador Bilardo. Se ha dicho recurrentemente que siendo jugador pinchaba provocativamente a rivales con una aguja e inclusive que hurgaba en la intimidad de los mismos para zaherirlos.

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