sábado, 28 de febrero de 2015

La Bombonera, su historia y futuro

Osvaldo Riganti—
Bombonera
Tras deambular como River Plate por la Boca y Wilde, Boca Juniors tenía desde 1924 una cancha en un predio delimitado por Brandsen, Del Crucero (hoy del Valle Iberlucea), Aristóbulo del Valle y las vías del Ferrocarril Sud.
En la década del 30 la Comisión Directiva encabezada por el Dr. Camilo Cichero decidió construir un gran estadio de cemento. El proyecto estuvo a cargo de los ingenieros José Luis Delpini (que había diseñado el Mercado del Abasto), Victorio Sulsic y Raúl Bés.
Varios directivos avalaron con su casa este emprendimiento. El presidente Camilo Cichero hipotecó su casa de la calle Olavarría hasta 1943.
Avanzada la obra, era necesario un nuevo préstamo. Ya no alcanzaban las garantías. Se acudió a un hincha de Boca, el entonces presidente de la Nación general Agustín P. Justo. El consiguió un préstamo, sugiriendo que su yerno y ex presidente de la AFA, doctor Eduardo Sánchez Terrero presidiera al club de la Ribera. El Dr. Cichero a fin de facilitar la concreción de la obra de la que había sido impulsor cedió su puesto en el comando boquense. Pero sus pares de Comisión Directiva y la gente de la entidad no querían saber nada con que se fuera. Entonces quedó el Dr. Sánchez Terrero como presidente y el Dr. Cichero como vice.
El 25 de mayo de 1938 se colocó la piedra fundamental en presencia del presidente Justo. El 25 de mayo de 1940 se inauguró la nueva cancha. Jugaron amistosamente Boca y San Lorenzo en dos tiempos de 35 minutos, debido a que se acercaba la noche y no había sistema lumínico. Boca ganó 1 a 0 con gol de Alarcón. Fue una jornada en que los festejos empezaron temprano. A las 9.30 salió una caravana de autos desde la sede social de Almirante Brown 967. A las 11 el ex presidente Camilo Cichero cortó las cintas celeste y blanca para habilitar el estadio en forma oficial. El cardenal Copello bendijo las instalaciones. Luego desfilaron ex dirigentes y ex jugadores.
En 1953 se inauguró la tercera bandeja y el sistema de iluminación artificial. El 12 de febrero de ese año se jugó un amistoso con el equipo yugoslavo de Hadjuk Split.
Al estadio se lo apodó "La Bombonera" por su similitud con una caja de bombones. El 20 de abril de 1986 se le adjudicó el nombre de Camilo Cichero. Pero en diciembre de 2000, durante el gobierno de Macri, se le cambió ese nombre por el de Alberto J. Armando. Algo que sorprendió porque bajo la presidencia de éste se lograron halagos deportivos en cantidad, pero no pudo llevar la promesa de erigir un estadio en la Ciudad Deportiva. En cambio en tiempos de Cichero se había llevado adelante la cancha. Su nieto, el arquitecto Pablo Abbatángelo siendo presidente de la Comisión de Obras brindó sus servicios en forma gratuita para la reconstrucción de la misma en la década del 80, remontando un manifiesto deterioro. Ha dicho en "Conexión", respecto al cuestionado cambio que se efectuó "deshonrando a quien fuera su mentor, entendemos por desavenencias con este nieto".
Después hubo varios proyectos de mejoramiento. "Todos y cada uno quedaron en la nada. Lo único que recibimos los socios e hinchas es reducción de la capacidad, restricción para conseguir entradas para los no socios, ranking de socios para ir de visitantes, suba en los precios de tickets y abonos y muchos beneficios para los turistas que pagan en euros o dólares pero no para los que hicieron grande al club, que son los hinchas comunes, los que coparon todas las canchas durante toda la historia del fútbol argentino. Un despropósito inaceptable que va a terminar matando la pasión y demuestra la enorme incapacidad de los dirigentes" dice la publicación "Imborrable Boquense".
A su vez el arquitecto Abbatángelo ha hecho apreciaciones sobre el pasado reciente y el futuro del estadio, como así también a manejos que hubo en torno al mismo: "La Bombonera tiene vida para rato. Las estructuras de nuestra cancha son buenas y no es verídica la información de que es un estadio viejo y que al tener ya 73 años exista una necesidad de construir uno nuevo, ya que todas las pruebas que se hicieron sobre el estado y la resistencia de su estructura arrojaron resultados por demás satisfactorios”. "Los palcos construidos por Macri en 1996 costaron el doble que toda la cancha de San Lorenzo hecha en la misma época y además se hicieron sin la habilitación municipal. Yo estaba en la comisión que tenía que analizar la construcción de estos palcos. Mauricio Macri se lo adjudicó directamente a una empresa ligada a su padre, Franco Macri" "Para la construcción de estos palcos se achicó 3 metros el ancho del campo haciendo que haya menos espacio de juego. Por otra parte, esto hizo que se corra el eje del campo de juego, el cual estaba diseñado para que desde todos lados cualquier espectador vea bien. Con este cambio, por ejemplo, se generó un efecto en las plateas que si se para una persona se van parando todas, cosa que antes no sucedía". Abatánelo presentó un proyecto de ampliación del estadio, que fue aprobado por todas las agrupaciones. Llevado en 2009 al entonces presidente Ameal, no se puso en marcha.|
Respecto al cierre de la cancha, el arquitecto Delpini  -uno de los autores del proyecto- señaló que cuando se llevó a cabo no era viable por las disponibilidades en la materia, pero algún día iba a haber que hacerlo. Como se ve, las posibilidades de embellecimiento y ensanchamiento de ese estadio tan ligado a la épica de nuestro fútbol están latentes.

"Perfil" del 17.11 2012 agrega sobre el tema: "En la Asamblea de Representantes llevada a cabo en setiembre de 2000 fue uno de los oradores de la minoría Pablo Abbatángelo y el otro fue Carlos Heller. Eran 25 sobre 210 miembros." Abbatángelo era y es presidente de la agrupación opositora "La Bombonera". El diario prosigue diciendo que el citado Abbattángelo "arremetió con un discurso para votar en contra del pre contrato de gerenciamiento que Macri impulsaba a través de la empresa suiza ISL", pero la acción de Abatánelo y Heller impidió que el macrismo contara con los votos necesarios para que pasara el negocio. Entonces fue la revancha: "El ahora jefe de Gobierno porteño embarró la cancha y decretó el rebautizo" del estadio, explica el diario.

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