Mauricio Epsztejn--
 |
| Mafalda y el diario |
Después de muchas dilaciones, con idas y vueltas por juzgados cómplices de grupos monopólicos que con procedimientos alejados de toda justicia estiraron artificialmente los plazos para la puesta en vigencia total y definitiva de una ley votada en el Congreso de la Nación por amplia mayoría y sobre la cual nadie objetó constitucionalidad, al fin se pronunció la Corte Suprema de Justicia de la Nación y puso fin a la sucesión de chicanas del grupo
Clarín y sus amigos poniendo un plazo perentorio para su pleno acatamiento: el 7 de diciembre de 2012.
Sería ingenuo pensar que quienes hasta ahora se opusieronencarnizadamente a cumplirla, de golpe y sólo porque lo dijo la Corte entrarán en razones. Al contrario. Lo más probable es que, cuanto más cerca del 7 de diciembre estemos, más redoblen la resistencia y apelen a todo el arsenal que disponen y dominan, sea legal o no tanto, para oponerse, sabotear, mentir y hasta conspirar mediante operaciones de prensa desestabilizadoras o destituyentes, preciso término acuñado por Carta Abierta.