miércoles, 18 de octubre de 2017

A cuarenta y cinco años de Bobby campeón (segunda parte)

Por el profesor José Pecora—
Los importantes cambios políticos que se han producido en el mundo en los últimos años, fundamentalmente desde la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética, han modificado el panorama internacional de una manera fundamental, cambiando totalmente la realidad.  El colapso del bloque socialista, férreamente controlado por la URSS, dio origen a un nuevo mundo. 
 Foto poco conocida de Bobby en su adolescencia  junto a su hermana Joan
Pero hace cuarenta y cinco años, el planeta estaba inmerso en la denominada Guerra Fría, en la que se disputaban el poder y el control global los Estados Unidos y la URSS, con dos concepciones y sistemas de vida bien diferenciados: el capitalismo y el socialismo. En ese contexto, en el que había constantes amenazas entre ambas superpotencias de dispararse misiles intercontinentales y pasar del enfrentamiento simbólico y político al choque armado, se produjo el encuentro por el título mundial entre el norteamericano Bobby Fischer y quien hasta entonces lo detentaba, el soviético Boris Spassky.
Ellos dirimieron sobre el tablero, algo más que la primacía sobre el universo del juego ciencia,  ya que el marco de esas circunstancias políticas, fueron suficientes para acaparar la atención del mundo más allá de su propio campo.
A todo eso, habían transcurrido más de quince años desde que Bobby salió campeón de los Estados Unidos y pudo llegar a esta instancia. 
Como hemos mencionado en la nota anterior, su infancia y adolescencia, se desarrollaron en un hogar bastante pobre económicamente, ya que su madre, que estaba sola, hacía lo que podía para llevar adelante su familia. Bobby al cumplir los 15 años y siendo campeón de los Estados Unidos, se clasificó para participar en el Torneo Interzonal, programado para el año siguiente, (1958) en Portoroz, Yugoslavia, como parte de la selección de candidatos para la disputa por el título ecuménico. Atendiendo a esa circunstancia, y siendo la madre simpatizante de los rusos, (ver nota anterior de unoytres) éstos invitaron al joven Bobby para que, acompañado por su hermana, se fuera a perfeccionar a Moscú, ya que veían en él un gran talento, además de que hasta ese momento les caía muy bien. Lo consideraban como un “hijo de la escuela rusa”, pues era admirador de la misma y hasta había aprendido el idioma para estudiar con los libros que ellos usaban.

Regina Fischer, madre de Bobby, activista política comunista, en una protesta frente a la Casa Blanca
Pero había un inconveniente en el tema de viajar a Moscú y ese problema era que la familia de Fischer no tenía dinero para pagar los pasajes. La solución a esta traba vino por intermedio de un programa de televisión, cuyo video podemos ver. En él se aprecia a un Bobby sonriente y agradecido por el regalo recibido.

Al llegar a la capital soviética, fue recibido de muy buena manera y el joven campeón americano empezó a participar en actividades culturales y en otras relacionadas con el ajedrez. Al visitar el Club Central de Ajedrez de Moscú, comenzó a disputar partidas rápidas y como les ganaba a todos, los rusos tuvieron que llamar de urgencia al experimentado jugador de 29 años Tigran Petrosian, para tratar de ponerle fin a esa racha de Bobby, pero aunque el armenio lo consiguió, el joven Bobby se las ingenió para ganarle algunas partidas.

Fischer contra Petrosian disputando partidas rápidas en el Club Central de ajedrez en Moscú.
Al disputar el Torneo Interzonal, Bobby enfrentó a los mejores jugadores de la época, excepto al campeón mundial de ese momento, Vasily Smyslov, y a su retador, el ex campeón mundial Mijail Botvinnik. Finalizó en quinto lugar y consiguió el título de gran maestro. Al año siguiente, participó del torneo de Candidatos, del que saldría el desafiante del campeón, pero fue barrido del tablero (perdió 4 a 0) por quien sería el próximo campeón mundial, el letón Mikhail Tal, llamado el genio de Riga.
Ex campeón mundial, Mikhail Tal
El reinado de Tal fue breve, ya que sufrió una importante enfermedad renal, que deterioró mucho su salud y, si bien siguió jugando durante varios años, su nivel se vio bastante afectado. Fue un genio igual, pero dejó de ser “la máquina arrolladora” que había sido.    
En 1960 Fischer vino por primera vez a la Argentina y compartió el primer puesto en el torneo de Mar del Plata, con quien sería posteriormente el campeón mundial al que tuvo que enfrentar por el título, el maestro nacido en Leningrado (hoy San Petersburgo) Boris Spassky.
Sin embargo, por sistema, el soviético se llevó el primer premio porque le ganó a Fischer en su partida individual.
Spassky disputando su encuentro con Fischer en el Torneo de Mar del Plata
Sin embargo, durante aquella misma gira sudamericana de 1960, también hubo lugar para los tropiezos: Fischer obtuvo el peor resultado de toda su trayectoria en Buenos Aires, donde jugó el único certamen verdaderamente mediocre de su carrera profesional, que también fue excepcional porque no se ubicó entre los primeros puestos de la tabla. Bobby, que por entonces tenía diecisiete años, se clasificó decimotercero. Tiempo después se conoció a través de otros ajedrecistas el verdadero motivo de su mala actuación: durante el torneo el maestro Larry Evans le había presentado una chica y Bobby se pasaba sus horas libres con ella, lo que afectó su concentración y rendimiento.
Después de aquel tropezón, se propuso no volver a verse con chicas mientras estuviese participando en una competición, algo que, por lo que sabemos, cumplió hasta consagrarse campeón mundial.
Curiosa foto de Fischer, “comiendo lana de azúcar” viendo una función de circo
En 1962 disputó en la ciudad de Estocolmo un nuevo torneo Interzonal donde mostró que había mejorado notablemente su juego desde 1959, terminando primero e invicto, delante de todos los soviéticos y clasificándose nuevamente para disputar el de Candidatos, con derecho a retar al campeón mundial.
Dicha competición se llevó a cabo en Curazao, una isla que formaba parte de las Antillas Holandesas hasta que en 2007 cambió su estatus por el de país asociado al reino de Holanda, el desempeño de Bobby no fue de los mejores y no pudo triunfar.
Vista de Curazao, sede del torneo de Candidatos de 1962
Al finalizar la misma, publicó con su firma un artículo en la revista Sports Illustrated, en el que acusaba a los rusos de manipular las competencias. Allí escribió: “El Torneo Internacional de Candidatos, que ha terminado este 22 de junio, me ha dejado un convencimiento: el control ruso sobre el ajedrez ha llegado a tal extremo que ya no puede existir una competición honesta por el Campeonato Mundial. El sistema que mantiene la FIDE, el organismo que gobierna el mundo del ajedrez, asegura que siempre habrá un campeón mundial ruso, porque solamente un ruso puede ganar el torneo previo que determina quién será el aspirante. Los rusos lo han arreglado así. Por lo que a mí respecta, pueden mantenerlo de ese modo. Nunca volveré a jugar en un Torneo de Candidatos […].
Se me ha dicho que esta es una decisión difícil, porque significa que abandono toda esperanza de conseguir el título mundial. La verdad es que mientras continúe el sistema actual, ni yo ni nadie que proceda de un país occidental puede ganar ese título. Así que la decisión no es difícil de tomar, aunque sí resulta difícil de explicar. Es difícil de explicar porque cualquier cosa que yo —u otro jugador occidental— diga sobre el hecho de que los rusos están controlando el ajedrez, parecerá una excusa por no haberlos podido vencer en el Torneo de Candidatos. Cualquiera que haya perdido y discuta por qué no puede ganar el campeonato mundial o por qué el sistema nos impide competir con los rusos en igualdad de condiciones, parecerá estar teniendo una rabieta de mal perdedor. […]
En Curaçao fue flagrante. Hubo contubernio entre los jugadores rusos. Acordaron de antemano firmar tablas en las partidas donde se enfrentaban entre ellos. Cada vez que empataban se repartían medio punto cada uno. El ganador del torneo, Petrosian, obtuvo 5,5 de sus 17,5 puntos de esta manera. Se consultaban durante las partidas. Cuando yo jugaba contra un ruso, los demás rusos miraban y comentaban mis movimientos aunque yo los estuviese oyendo. Luego intentaban ridiculizar mis protestas ante los árbitros. Jugaban como un equipo
”.
Tapa de la revista Sports Illustrated con el artículo de Bobby que causó conmoción 
El artículo cayó como una verdadera bomba en los medios y marcó oficialmente el inicio de la guerra entre Bobby Fischer y sus antiguos ídolos, los ajedrecistas soviéticos. A partir de ese instante Bobby nunca dejó de atacar al ajedrez soviético. En la URSS, desde luego, se afanaron en calificar el artículo como una rabieta de mal perdedor. La imagen oficial de Bobby en la prensa de Moscú empezó a cambiar: de considerarlo un simpático joven de origen humilde, pasaron a describirlo como el americano malcriado que no conseguía aceptar haber sido derrotado. Repentinamente, el entrañable genio heredero de la escuela soviética, se había convertido en el enemigo deportivo número uno de Moscú. 
Este artículo causó mucho revuelo en el mundo y obligó a la FIDE a modificar el sistema de competición por el título mundial.
En 1963 Bobby triunfó en el campeonato de los Estados Unidos de una manera impresionante, ganando todas las partidas, sin dar ni siquiera unas tablas.  
A partir de ese momento, Fischer empezó a disputar muy pocos torneos por año y a pesar que la FIDE cambió las reglas para el interzonal de 1964, probablemente por problemas monetarios, renunció a participar del mismo, quedándose en su país dando charlas y exhibiciones que la gente seguía con avidez. Bobby iba a ganar más dinero con aquellas giras que viajando a Europa y embarcándose en gastos que no podía afrontar. Como Fischer era especialmente refractario a lo que consideraba “caridad”, ni siquiera se planteaba la posibilidad de viajar a Holanda subvencionado por un patronazgo que, de haberlo querido, podría haber obtenido con suma facilidad.
El joven Fischer, durante una sesión de simultáneas
En 1965 reapareció jugando dos competiciones solamente: el memorial Capablanca, que por el bloqueo del gobierno estadounidense a Cuba, tuvo que disputarlo por teletipo (ver nota de  unoytres de  diciembre de 2016) y el Campeonato de los Estados Unidos, que volvió a ganar por amplio margen.
Al año siguiente, acudió a la Olimpiada de Ajedrez, el más importante torneo por equipos, siendo Bobby el primer tablero de la selección estadounidense, tuvo una actuación descollante con 14 victorias, dos empates y una única derrota, bastante inesperada, frente al rumano Florin Gheorghiu.  Dicha olimpíada fue ganada como de costumbre por la URSS, pero esta brillante participación de Bobby, ayudó para que los Estados Unidos obtuviera el segundo puesto. En esta ocasión, Fischer volvió a enfrentar a Spassky y a pesar de haber quedado muy bien en la partida, dejó escapar la victoria al elegir una jugada conservadora en un momento crucial, por lo que debió conformarse con firmar unas tablas, con lo que su score personal contra Spassky le seguía siendo desfavorable.
Bobby Fischer vs. Spassky en la olimpíada de La Habana, en 1966
En 1967 jugó sólo dos torneos, el de Montecarlo y el de Skoplie en Yugoslavia. Ambos lo tuvieron como vencedor. Pero el acontecimiento del año era el Interzonal de Sousse, en Túnez, en el cual, para sorpresa de muchos, Bobby decidió participar. La alegría de los organizadores les duró poco, ya que el genio americano, cada vez se ponía más exigente en lo relativo a las condiciones de juego. Además, Bobby se había convertido a la religión de la iglesia Adventista del Séptimo día, por lo que  una de las condiciones impuestas era no jugar desde la puesta del sol del viernes, hasta la puesta del sol del sábado, por lo que los organizadores debieron adaptar el fixture a esta circunstancia.
Así y todo, como durante la competencia él tuvo varias partidas aplazadas que le privaban de un adecuado descanso, demandó que se modificaran los días de juego, cosa que era imposible de conceder. A esa negativa respondió, no presentándose a jugar la partida contra el soviético Aivar Gipslis. Por supuesto que perdió dicha partida por ausencia. Entonces pensó abandonar de inmediato la competencia.
Cuando los organizadores se enteraron que ya estaba en camino hacia el aeropuerto de la capital completamente dispuesto a subirse en un avión y marcharse a casa, entraron en pánico: el abandono de Bobby haría que el Interzonal se quedase sin su mayor atracción mediática. Un ajedrecista carismático que por sí mismo garantizaba una amplia atención internacional era el mayor y más valioso activo del torneo. Todos los implicados eran conscientes de ello.
Tapa de la revista Life mencionándolo como El jugador “mortal”
Entonces el profesor Belkadi, presidente de la federación tunecina, lo alcanzó en la capital, le  prometió un día de descanso extra y lo convenció para que continuase jugando. Allí mismo se subieron a un auto y emprendieron el retorno a Sousse a toda prisa, ya que la partida de la siguiente ronda estaba a punto de comenzar.
Vista de la ciudad de Sousse en Túnez, sede del torneo interzonal de 1967
Justo ese día le tocaba enfrentar a su compatriota Samuel Reshevsky. A la hora señalada, pusieron en marcha el reloj, con la silla de Bobby vacía. Bobby tenía 60 minutos para llegar y cuando Reshevsky pensaba que ya tenía ganado el punto, después de 54 minutos apareció Fischer en su asiento, dispuesto a comenzar el juego. Jugó muy rápidamente y prácticamente apabulló al rival hasta que se suspendió la partida en posición totalmente ganadora.
Reshevsky vs. Bobby Fischer
Samuel Reshevsky entró en cólera: se subió a una silla y empezó a manifestar de viva voz que lo ocurrido era una falta total de respeto y que él no se iba a presentar a reanudar la partida. Sin embargo, como el procedimiento respetó el reglamento, la protesta no tenía ninguna razón.
Pero Bobby, que podía clasificarse sin problemas para el torneo de Candidatos a pesar del punto perdido por ausencia, siguió con sus pedidos imposibles de conceder y lamentablemente esto lo llevó a  tener que hacer abandono definitivo del torneo, quedando afuera nuevamente de la lucha por el título.  
Como aún falta mucho por contar hasta que él llegó a campeón mundial y ese proceso es digno de ser conocido, nuevamente vamos a dejar aquí, para continuar con una tercera parte en la próxima nota.

2 comentarios:

  1. Nota de colección. Para un futuro libro. Esta información no aparece en Bobby Fischer fue a la guerra...Excelente nota. Un abrazo.

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    1. La vida de Bobby Fischer tuvo muchas aristas interesantes para destacar y difundir, ya que era un personaje muy especial. Por eso le estamos dedicando varias notas. Muchas gracias Pedrín por tus conceptos

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